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lunes, 29 de octubre de 2012

Libros vs ¿Libros?: Leer ó e-leer, ese es el dilema.



Hace pocos días me encontraba en medio de un debate en el marco del llamado Encuentro Internacional de Educación 2012-2013 organizado y auspiciado por Fundación Telefónica. El tema de discusión era "Hacia los nuevos modelos de contenidos educativos", donde uno de los puntos más polémicos se centró en el diálogo acerca de la transición de los libros de texto, como las herramientas didácticas más importantes dentro del aula en la escuela pública, hacia la utilización de contenidos digitales, donde las computadoras y otros dispositivos elctrónicos son la plataforma principal. De inmediato salió a la luz la pugna "Libro vs Computadora", aún cuando en realidad la discusión no estaba centrada en la supremacía de lo digital sobre lo impreso o viceversa, sin embargo llamó mi atención que estas sensibilidades están frecuentemente a flor de piel, especialmente por parte de los adultos mayores de 30 años.

En la imagen que encabeza esta publicación, podemos observar un ejemplo de esta lucha generacional, entre los que nacimos con los libros como el ícono de acceso al conocimiento y los que nacieron con la tecnología instalada en el mundo, para quienes los libros no representan ese objeto de culto. La caricatura parece representar con claridad esta pugna. De aquí se desprende uno de los supuestos sobre los que me interesa que reflexionemos: 

  • Los libros son fuentes de información y conocimiento culturalmente aceptadas y válidas, a diferencia de las computadoras e Internet, que son principalmente elementos de distracción y enajenamiento. Esta premisa bien puede ser apropiada para una gran cantidad de personas, sobre todo las que vimos llegar Internet al mundo junto con el gran desarrollo de dispositivos tecnológicos, que ahora están al alcance de una alto porcentaje de la población.Este amplio espectro de personas adultas, suele cuestionar el hecho de que las nuevas generaciones de niños y adolescentes no asuman como propios los instrumentos culturizantes que ellos consideran como "los más adecuados" y en cambio, prefieran pasarse horas y horas frente a las pantallas, haciendo "no se qué", seguramente perdiendo el tiempo. ¿A caso en las pantallas no se lee?; ¿Lo escrito en las pantallas es menos valioso que lo impreso en los libros?; ¿Cuál sería el argumento que validara esa premisa?; ¿Por qué muchos autores no realizan publicaciones para compartir y descargarse en Internet? Todas estas cuestiones pueden responder a una diversidad de factores, desde la negación personal a adoptar nuevos medios de escritura y divulgación, hasta intereses económicos de la industria editorial, lo cierto es que vivimos una época en la que no se puede seguir pretendiendo hacer prevalecer el monopolio del conocimiento a través del librto impreso, so pena de aislarse de la actualización informacional que permite la inmediatéz  del acceso a Internet en cualquier lugar y a cualquier hora.
  • Nada puede reemplazar la sensación de pasar las hojas de un libro, sentir su aroma, palpar su textura... eso no te lo puede dar la lectura digital. Bien, es muy cierto este planteamiento, sin embargo, estas suelen ser expresiones emanadas de quienes han convivido con el libro impreso y lo han hecho parte de su vida a través de los años. Ante la supuesta amenaza de ver sustituido este objeto, la nostalgia intenta ser un elemento que invite a "aferrarse" a lo que se considera como propio de una generación. Pero pensemos también en las sensaciones que le producen a una persona el hecho de ller en las pantallas, por ejemplo la emoción de dominar un dispositivo tecnológico; la novedad que representa deslizar las páginas en una pantalla táctil; la posibilidad de guardar miles de textos en un pequeño aparato; sentir la propia textura del dispositivo, etc. Aunado a esto, es importante reflexionar sobre la pertinencia de un medio y el otro, principalmente en el contexto ecológico actual, nadie puede negar que leer en formatos digitales es más positivo al medio ambiente, en comparación con el desgatse de recursos naturales que supone la producción de hojas de papel, además de que los costos de producción de un libro electrónico son más bajos en relación con los impresos.
  • ¿Por qué distinguimos entre libros imprersos y libros elctrónicos? La Real Academia de la lengua Española define libro como: Conjunto de muchas hojas de papel u otro material semejante que, encuadernadas, forman un volumen. Pero también emite la siguiente definición:
    Obra científica, literaria o de cualquier otra índole con extensión suficiente para formar volumen, que puede aparecer impresa o en otro soporte. En este caso podría ser en un soporte digital, así que sin ningún problema podríamos referirnos al libro sin tener que enfatizar en su plataforma, pero si en su definición no es necesario hacer la distinción, entonces ¿Por qué lo hacemos? Probablemente porque nos negamos a ceder el paso a una cultura distinta a la que convencionalmente estamos acostumbrados, ya que leer en dispositivos electrónicos implica asumir una cultura diferente, implica pasar de lo analógico a lo digital y eso es algo a lo que muchos adultos no están dispuestos, al menos por ahora.

2 comentarios:

  1. Bueno porque tenemos que decidirme entre el papel o un libro electrónico? Es cierto que me encanta el aroma del papel, el tacto, la portada. Pero no puedo negar la comodidad que me supone meter el libro electrónico en mi bolso y tener la posibilidad de leer varias cosas al mismo tiempo. hay que avanzar y eso no significa renunciar al papel . Y si así conseguimos que más jovenes lean pues adelante!! desde el punto de vista ecológico tambien me quedo con el electrónico. la cultura no debe encasillarse jamás.

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  2. Creo que poco a poco irá cambiando la tendencia de preferir y valorar a los libros impresos sobre los digitales, sin embargo eso no quita que muchos seguiremos teniendo libros impresos y no sólo los adultos haremos esto también los nativos digitales, mi hijo de 9 años, por ejemplo, prefiere leer en un libro impreso que en otro formato aunque le seduce la idea de tener un kindle y poder cargar con mil libros en su bolso.
    La situación que debería de ocuparnos es la de formar un país de lectores: digitales o impresos no importa lo que importa es que se lea.

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